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Lola Picó Pintora

Lola Picó

Hay artistas que buscan desarrollar un estilo. Picó ha elegido desarrollar una mirada.

 

Su pintura nace de la contemplación. Del silencio, de la observación profunda y de un proceso de creación que encuentra su origen en la meditación y en la conexión con su mundo interior. Desde ese espacio de autenticidad comienza cada obra, sin un resultado previsto y dejando que el diálogo con la materia revele el camino.

 

Más que representar una idea, su pintura explora la transformación, el tiempo, la memoria y la belleza de aquello que cambia. Cada serie constituye una nueva investigación, guiada por la curiosidad y la libertad de crear sin repetirse. Para Lola, pintar no consiste en controlar la obra, sino en escucharla.

 

Nacida en Barcelona y establecida en México desde hace más de treinta años, encontró en San Miguel de Allende el lugar donde su investigación artística ha madurado. Antes de dedicarse plenamente a la pintura trabajó en moda, publicidad, televisión y cine como especialista en maquillaje y efectos especiales, una experiencia que enriqueció su sensibilidad hacia el color, la luz, las texturas y la construcción de la imagen.

 

Su obra ha sido exhibida en México, Estados Unidos y Europa, y forma parte de colecciones privadas en diversos países. En septiembre de 2026 abrirá nuevamente las puertas de su estudio y galería en Sollano 58, en San Miguel de Allende, un espacio concebido para compartir su trabajo y continuar desarrollando nuevas series.

 

La obra de Lola Picó no pretende explicar el mundo. Invita a detenerse, contemplar y recordar que la creatividad también puede ser un camino de encuentro con uno mismo.

 

"Textos curatoriales" 

 

Abstración Conciente 

El arte de Lola Picò  

 

Profundizar en lo intangible no es tarea fácil. Para abstraerse primero hay que experimentar en la materia para plasmarla con maestría e intención. Lola Picó corresponde en sus lienzos a una traducción del sentir llevada a la superficie de su obra. 

Texturas y paleta que se encuentran sobre la sólida base del sentir. Algunos símbolos elegante y sutilmente se introducen en muchas de sus piezas para hablarnos aun más de aquello que se está traduciendo desde el alma.  

Sobre su trabajo podemos observar una evolución constante en sus materiales y paletas sin dejar de lado su muy particular acento.  

Picó lleva su instinto artístico desarrollado por años de experiencia ahora con grandes resultados en su carrera con invitaciones a presentaciones internacionales.  

La alquímica plástica de la artista nos lleva a replantearnos nuestro sentir frente al arte y a reflexionar el valor que tiene en nuestras vidas.  

 

Viviana Trolle  

Curadora

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Desde su aparición en las vanguardias, el gran temor del arte abstracto ha sido quedar reducido a una mera abstracción, a una “abstracción sin contenido”. De manera que la gran cuestión que urge abordar -como perfectamente resumió W. J. T. Mitchell- es cómo una pintura sin objetos representados puede tener un tema, o, formulado en otros términos, cómo las puras formas de la pintura sobre el lienzo son capaces de decir algo.

La producción de Lola Picó constituye, en este sentido, un afortunado intento de vincular la dimensión formal de lo pictórico con un contenido que la enraíce en un significado específico y la libre así de sumirse en el abismo del simple decoro. Sus obras abstractas evidencian un poderoso empuje representacional que las remite al paisaje.

La pregunta, a este respecto, que se deriva de esta afirmación cae por su propio peso: ¿de qué manera el lenguaje abstracto y el paisaje se relacionan en la obra de Lola Picó? Evidentemente, la simple elección de un vocabulario abstracto implica una aproximación a la realidad por vías alternativas a las de lo figurativo. Lo reconocible visualmente del paisaje desaparece para priorizarse lo tangible -esto es: sus texturas-.

Picó opera, en cada una de sus obras, un ejercicio de reducción por el que el mundo exterior se funde en la dimensión matérica de lo pictórico, entregándonos así paisajes de una concreción abrumadora. La mirada adquiere, por este motivo, un sentido háptico que le permite experimentar hasta el más mínimo detalle de la materia.

Pedro Alberto Cruz Sánchez
Comisario de exposiciones

lolapico

© 2026  por Lola Picó 

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